Robótica y responsabilidad

Vivimos la Cuarta Revolución Industrial, nuestro entorno profesional se transforma con la consolidación de las nuevas tecnologías, que determinan modos de producir y condicionan las relaciones laborales hasta el punto de cuestionar el futuro del Derecho del Trabajo. Las trayectorias profesionales ya no son uniformes y la carrera para toda la vida está en vías de extinción.

Las previsiones hablan de la desaparición de entre un 38% y un 50% de las tareas que realizamos a diario. Y será a todos los niveles, a medida que los algoritmos aprendan a hacer cada vez más cosas y con mayor eficiencia nos tocará repensar y replantear el concepto de trabajo. Ante este panorama se hace  imprescindible un plan de cualificación y reeducación de los trabajadores que sufran procesos de reestructuración. También es necesario poner encima de la mesa la posibilidad de la instauración de una renta mínima universal, y hasta hay quien habla de la creación de nuevos impuestos para droides.

El Magistrado del Tribunal Supremo, Manuel Iglesias Cabero, autor del libro Robótica y Responsabilidad, publicado por Editorial Colex, arroja un poco de luz al respecto y resume en 6 puntos sus conclusiones:

  • La incidencia de la robótica a nivel empleo no tiene porqué ser negativa, y no afectará a todos los sectores por igual.
  • La máquina debe estar al servicio del hombre y no a la inversa.
  • No parece razonable gravar los instrumentos de la robótica con un nuevo impuesto, sumado a los que ya soporta.
  • Parece disparatado sostener que el robot, en cuanto sustituye a un trabajador o varios, debiera cotizar a la Seguridad Social.
  • Hoy por hoy, la máquina no es equiparable al hombre.
  • El empleo de la robótica debe hacerse en condiciones que no lesione ni ponga en riesgo el medio ambiente.

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